Son hornos intermitentes
con ventiladores de recirculación preparados para trabajar con atmósfera
controlada a temperaturas de hasta 900 °C. Junto con una mesa de carga
una de descarga y una cámara de enfriamiento constituyen el equipo mínimo
pudiendo llegar a formar parte de unidades más complejas. Se emplean
fundamentalmente para tratar barras y rollos de alambre en pequeños
lotes con resultados metalúrgicos comparables a los de los hornos continuos.
Tratamientos
habituales: recocidos, regeneración de carbono, normalizados.